LOGO CIRCO OKHace algunos meses, en una entrevista, me preguntaron si yo creía que podía “contra las grandes cadenas de exhibición”. Desde aquel instante, es una pregunta que de tanto en tanto  recuerdo y me hace pensar en los proyectos y espacios que estamos formando desde Circo 2.12, asociación civil a mi cargo. Y afortunadamente, si bien parece estimulante una concepción de semejante resistencia, nuestros caminos se dirigen hacia otros rumbos.  A finales de 2007, recibimos un apoyo de la Fundación Cultural de la Ciudad de México, con el fin de desarrollar una serie de actividades dirigidas hacia los cine-clubes comunitarios que trabajan de la mano con los programas de Vinculación comunitaria de la Secretaria de Cultura del gobierno del Distrito Federal. Con el fin de explorar y patentizar distintos modelos que profesionalizan e instituyen un compromiso con estos promotores de la sociedad civil, que exhiben películas desde sus desinteresados espacios culturales – que pueden ser la escuela cerca de su casa o su patio-  empezamos a trabajar implementando nuevos esquemas de formación, que cimientan un sentido de permanencia en las diligencias  de estos organizadores que desde hace muchos años, atienden y construyen a un público que se forma como una audiencia sólida y que centran una parte fundamental de su vida cotidiana en mejorar su entorno social. Todo esto, a través del cine.

Asi qué, con el mejor ánimo de elevar la calidad del trabajo comunitario ligado al cine y, con la magnífica oportunidad de darle seguimiento al trabajo que Circo ha realizado desde que se fundó en el año dos mil, la idea de los circuitos alternativos de exhibición de cine y la apertura y contacto con los ciudadanos, nos ha permitido dar pasos fundamentales. Así hemos podido dar forma a la tradición del cine-club, bien conocido en México pero invisible en los últimos años. De octubre de 2007 a abril de 2008, se creó la Red de cine clubes comunitarios. Los directores de varios cine-clubes, trabajaron con un grupo de especialistas en el campo del cine-clubismo, la promoción cultural y la cultura digital con el fin de solidificar y reflexionar, ante sus colegas, la importancia de su labor. La consolidación de la Red, constituye un sistema de trabajo interactivo y una red de comunicación en la que, organizados de manera grupal, intercambian programación, ideas, estrategias y se fortalecen unos a otros.

De modo paralelo y, con una labor vigente de vinculación y gestión ante las necesidades de espacios, Circo 2.12, abrió en verano de 2008 el Cine Club Revolución en el auditorio 3G del Múseo de Arte Carrillo Gil. Desde entonces ha dado funciones ininterrumpidamente todos los martes a las ocho de la noche y asi seguiremos. Por supuesto, la entrada es gratuita.  En el mismo museo y en otros espacios, también realizamos una serie de actividades qué, de la mano con la Red, con los cineastas y con el público, están encaminadas a caracterizar la importancia de los cines comunitarios y asequibles para  presupuestos que no alcanzan a cubrir los costos de taquilla de las salas comerciales, acreditando y promoviendo proyectos que forman parte de un circuito de exhibición que va generando dinámicamente nuevos lugares y qué, apoyados por diversas instituciones o desde la independencia más radical, permiten abrir paso a la indispensable recuperación  de la memoria cinematográfica y mantienen foros vigentes que pueden ofrecer una selección distinta a la oferta ordinaria.

La  vocación internacional e incluyente del cine-clubismo, aunada a la cualidad editorial propia del mismo, nos permite establecer de manera permanente la renovación de la pluralidad cinematográfica como un valor adicional a nuestro trabajo. Actualmente, estamos preparando un programa anual en el Centro Cultural Tlatelolco, inspirados en el principio de atender la mirada formal del autor cinematográfico y asi mismo, estamos desarrollando un nuevo auditorio que transita por las artes audiovisuales advirtiendo la mirada de la recuperación estética y la valoración de los movimientos artísticos alrededor del mundo para el Museo Amparo de Puebla.

Esgrimiendo un vinculo continuo con la comunidad mediante la programación y organización de ciclos, retrospectivas y festivales, así como con la publicación periódica de ciertos materiales, nos hemos propuesto mantener vivos espacios al aire libre, salas inventadas y salas de proyección ya en funcionamiento, con propuestas desarrolladas específicamente para todos estos temas que nos atañen y nos apasiona que se mantengan. Recientemente, realizamos en colaboración con Circuito de Festivales de la Secretaria de Cultura, el proyecto de exhibiciones al aire libre “Aquí se filmó”. Este proyecto que recibió más de 5000 personas, consistió en proyectar en 35mm una selección de películas en el lugar donde fueron filmadas, dejando como parte de la memoria de la ciudad, una placa que reconoce y acredita a productores, directores, talento y personal técnico que han participado en nuestro cine.

Sin duda alguna, el cine fluye como un elemento de identidad en los circuitos culturales internacionales y también es cierto que el cine mexicano está en un momento de re-invención y de una diversificación notable. Por esto mismo, estamos abriendo una serie de talleres y desarrollando proyectos de producción para fomentar y solidificar la evidente demanda de un cine de mayor calidad en el país. La promoción cinematográfica, no solamente consiste en armar series de proyecciones, sino que conforma un motor de investigación, de diálogo, de encuentro y  convivencia,  y  funciona como un foco medular de la cultura cinematográfica en la Ciudad de México.

Si concluimos que el cine nos transporta, comunica, nos acerca y nos invita a recapacitar sobre nuestro lugar en la sociedad, a cuestionarnos quiénes somos, y nos incita a mirar el mundo con otros ojos, revalorando estética y culturalmente nuestro cotidiano; podemos sostener que el cine cumple un papel fundamental en la vida de las personas. A partir de esta conclusión, me doy cuenta de que no hay posibilidad alguna de ir en contra de las grandes cadenas de exhibición, sino todo lo contario. Y, podemos concluir felizmente, que los espacios alternativos de exhibición complementan a las salas comerciales pues acogen de la misma manera al espectador de cine que se ha comprometido con la pantalla,  que desde una butaca recubierta de plasti-piel o desde una silla de madera en la banqueta, está bien dispuesto a vivir una experiencia sin igual.

Paula Astorga Riestra.

1 Response to “Espacios Alternativos. Si ó sí más lugares para el cine.”


  1. 1 Milena Rodrigo 28 marzo 2010 a las 6:34 pm

    Hola amigos!!

    mi pregunta es la siguiente; Ustedes trabajan con la Red de Micro – cines, y si tiene contactos en Bolivia.

    espero por favor, me constesten esta duda, es muy importante para mi, muchas gracias por la atención a esta solicitud.

    Muy atentamente,

    Milena Rodrigo

    La Paz – Bolivia


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